Made in China

La censura de China es casi tan conocida como los palillos o la Gran Muralla, caracoles. Quiero decir que a estas alturas es cosa sabida que aquí ni Youtube, ni Facebook, ni Twitter, ni Nodo50, ni WordPress, ni Blogger (y, por ende, ni Modus Tolens, ni Kurioso, ni La Mancha en la Libreta, ni Mi Mesa Cojea, ni tantos otros blogueros), ni Documentales Gratis, ni Yonkis, ni Megavideo, ni Megaupload, ni Emule, (¡larga vida a Rapidshare!) ni Muchachada Nui, ni La Pecera de Eva, ni tantas otras páginas que no se cargan nunca o tardan tanto en cargarse que es como si no lo hiciesen.

Es más, la censura de China es casi tan conocida como las maneras de burlarla, accesibles e inteligibles incluso para esta torpe internauta que les escribe. Pero la mayoría de los proxys no tienen instalados los plugins necesarios para ver vídeos, twittear o confirmar las 27 peticiones de amistad pendientes en Facebook, por ejemplo. Y lo mismo con las BPN, que previo pago funcionan mucho mejor pero, según me cuentan, tampoco son la gran panacea contra una policía que no es tonta.

Así las cosas, lo peor de la censura china no es no poder unirse a grupos como “Menos flores y más cunnilingus”, quedarse con las ganas de escuchar a Punset hablando sobre inteligencia emocional o tener que hacer triquiñuelas varias para poder actualizar esta inofensiva página. Para un usuario de mis características tampoco es mal de morir navegar a trompicones por un internet que se deshoja cual margarita: Ésta sí, ésta no. Ésta, a medias. Ésta no, ésta sí. Ésta, si el proxy de turno quiere o si la BPN de mi vecino está por la labor… Además, he de decir que yo tengo la suerte de contar con un Otto que a escondidas me pasa el concierto de Undrop o la charla sobre decrecentismo de Carlos Taibo.

Lo peor es acostumbrarse a abrir una página que hace las veces de salvoconducto para, desde ahí, poder abrir otra página que te permita subir estas líneas o leer las de otros, como si fuese la cosa más normal del mundo (de internet) y olvidar que alguna vez estuviste subscrita al canal de Youtube de 5 Seconds Films, por ejemplo. Lo malo no es quedarse con las ganas, lo malo es que se te quiten. Que se te quiten hasta olvidar que todo esto que para ti no es un mal por el que morir, es causa de muerte (directa o indirecta) para otros.

Una Respuesta a Made in China

  1. El final de mi reportaje iba a ser tu frase final: “Lo peor de todo no es que haya censura, sino que me estoy acostumbrando a ella”.

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